Apocalipsis New Age

En la Sociedad del Espectáculo el Fin del Mundo, Apocalipstick (Monsiváis, dixit) no podría ser otra cosa que un despliegue mercadotécnico de fatalismos divertidos, una puesta en escena de catastrofismo new age que viajan a través del tiempo en forma de memes y trending topic. Una idea tan inspiradora para un guión cinematógrafo donde los Bichir, Gael García, Diego Luna y Lola La Trailera sean los Avengers chilangos que al final no pueden rescatar a nadie de los segundos pisos cayéndose, el Zócalo con todo y pista de hielo hundiéndose, el Metro en ruinas, las calles entre fuego y cientos de millones de personas en pánico. Cada quien tiene su propio final, dependiendo del número de películas de ciencia ficción generadas por la industria de Hollywood y del número de veces que haya leído el Libro de la Revelación de San Juan El Teólogo.

 

En broma antes del año 2000 se decía que el Final iba a ser transmitido en vivo por CNN y las televisoras globales de entonces, aunque ahora la destrucción de la Gran Tenochtitlán, ciudad de siete siglos, seguramente sería trending topic mundial y una de las más importantes tendencias en Facebook. Eso que los expertos en news media llaman el retuit del Apocalipsis conducido por sus jinetes y los arcángeles de la ubicuidad de la multiconversación tocando sus trompetas para lograr que la caída de internet sea hasta el final.

 

En vísperas del año mil, sacerdotes y monjes se recluyeron en monasterios y templos para dedicarse a la oración ante lo que consideraban la inminente llegada del Dios, ya que de acuerdo con sus interpretaciones de los textos bíblicos, vendría 10 siglos después del nacimiento de Jesús, porque mil años son un día para Dios. Después del miedo vino la confusión pues todos se dieron cuenta que seguían vivos, que el cielo no se había caído. Las teorías apocalípticas volvieron a llegar ante la llegada del año 2000 y ahora que estamos a unos días de 2013 hay un contagio de fatalismo que usa las teorías mayas del fin de los ciclos para argumentar que sí, que ahora sí, el mundo se destruirá.

 

Cuando Jean Braudillard escribió sobre la simulación, el signo de esta era, de paso comentó que el Apocalipsis no es el magno evento por ocurrir sino algo que ya había ocurrido y lo que vivimos es una especie de resaca de la catástrofe. Hay que “vivir el consumo como una especie de seductora enfermedad terminal”, agrega el teórico francés, así que aunque ya nos alistemos para acudir a los centros comerciales a dotarnos de suficientes víveres para enfrentar el Final debemos recordar que el Apocalipstick ahora es esa “seductora enfermedad terminal” que compraremos mañana y que se debe renovar cada cierto tiempo, así que nos vemos en 2013. Que pasen un excelente fin de año.

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